El kitesurf impone respeto al principio: hay cometa, hay viento y hay agua, y da la sensación de que todo pasa a la vez. La realidad es que se aprende por fases muy claras, y ninguna escuela seria te sube a la tabla el primer día.
1. Teoría y zona de viento
Antes de tocar una cometa entendemos de dónde viene el viento, qué es la ventana de viento y por qué la potencia varía según dónde coloques el kite. Es la base de todo lo que viene después.
2. Control en tierra con cometa de entrenamiento
Se practica con una cometa pequeña en la playa, sin arnés, para coger sensibilidad con la barra: cómo generar potencia, cómo despotenciar y cómo relanzarla si cae.
3. Cometa grande y arnés, todavía en tierra
Ya con el material real y el arnés puesto, se trabaja el relanzado desde el agua, el manejo con una sola mano y la reacción ante rachas.
4. Body drag: nadar arrastrado por el kite
Sin tabla todavía, te dejas arrastrar por el agua controlando la cometa. Es el paso que más rápido genera confianza real en el agua.
5. Waterstart: tu primer levantamiento sobre la tabla
Con el control de cometa y el body drag dominados, llega el momento de colocar los pies en la tabla y dejar que la tracción del kite te levante. Las primeras veces duran segundos, pero es la puerta de entrada a navegar de verdad.
Cada alumno avanza a su ritmo: algunos hacen sus primeros metros de pie el primer día, otros necesitan dos o tres sesiones. Lo importante no es la velocidad, sino no saltarse pasos.


