Más allá de la sensación de "volar" sobre el agua, el wingfoil es un ejercicio físico completo que trabaja el cuerpo de formas que no siempre son evidentes desde fuera.

1. Core muy exigido

Mantener el equilibrio sobre el foil obliga a una activación constante de la zona media del cuerpo, mucho más sostenida que en deportes de equilibrio estático.

2. Equilibrio y propiocepción

Volar unos centímetros sobre el agua exige microajustes constantes de peso entre ambos pies. Con la práctica, esta mejora de equilibrio se nota también fuera del agua.

3. Trabajo cardiovascular por intervalos

Alternar fases de bombeo intenso del ala con fases de planeo genera un patrón parecido a un entrenamiento por intervalos, sin que lo notes como "hacer ejercicio".

4. Fuerza de tren superior sin impacto

Sostener y maniobrar el ala trabaja hombros, brazos y espalda con una carga controlada y sin el impacto articular de otros deportes.

5. Desconexión mental real

La concentración que exige mantenerse sobre el foil deja muy poco espacio mental para otra cosa. Muchos alumnos describen sus sesiones como la desconexión más completa que han probado en mucho tiempo.

Todo esto, sumado al entorno de Tarifa, hace del wingfoil una actividad tan completa a nivel físico como mental.